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¡HERMANA BOLIVIA, NO ESTAS SOLA!

“El golpe de Estado se ha consumado”, decía el ahora ex vicepresidente boliviano García Linera, anunciando el punto de inflexión al que había llegado el proceso destituyente orquestado y dirigido por los sectores más ricos de Bolivia y apoyado desde Estados Unidos.

La derecha boliviana, el sector más rico y privilegiado del país, con una base social profundamente racista y machista, hace más de 20 días que se ha lanzado con niveles de violencia extremos a quemar casas de militantes y dirigentes sociales, a linchar a funcionarios del gobierno, a quemar locales partidarios, sindicales y de organizaciones sociales, a perseguir a toda persona con rasgos originarios, a violentar a cuanta mujer pobre se cruce. En los últimos dos días, el golpismo agudizó la violencia, auto acuartelandose sectores de la policía y sumando posteriormente la exigencia de renuncia a Evo Morales, por parte de militares bolivianos.

Este es el programa que Estados Unidos tiene para Sudamérica. Sin duda, hablamos de un plan continental. Así, destituyeron por pocas horas al presidente Hugo Chávez en 2002; desestabilizaron en forma permanente a los sucesivos gobiernos venezolanos; hicieron el golpe de Estado contra Zelaya en Honduras en el año 2009; destituyeron al presidente paraguayo Lugo en 2012; intentaron destituir a Rafael Correa 2010 y desde que terminó su último mandato se encuentra exiliado; destituyeron a Dilma Rousseff en 2016; mantuvieron preso a Lula da Silva durante más de 500 días sin ninguna prueba; en Argentina, han procesado y detenido a militantes sociales, sindicales y ex funcionarios de gobierno, con extrema selectividad y vulnerando los principios elementales del estado de derecho y de la democracia liberal-burguesa.

Todos estos casos, exigieron la coordinación de distintos actores, que replicaron el mismo libreto en distintos países. Las articulaciones golpistas se dieron entre miembros del poder judicial, dirigentes y grupos representativos de los sectores más concentrados del capital (generalmente, formados y financiados por fundaciones yanquis) y los distintos monopolios mediáticos (Clarín, por ejemplo) que en forma permanente inoculan odio y violencia en la sociedad.

Esta es la política con la que, Estados Unidos y organismos internacionales como el FMI, asociados a las históricas oligarquías cipayas (anti pueblo, vendidas y arrastradas) que cada uno de nuestros países tiene, pretende apoderarse nuevamente de lo que siempre han considerado su “patio trasero”. Explotar sin restricción los recursos naturales, someter a nuestros pueblos a los peores vejámenes y anular cualquier opción de participación popular en la vida política de nuestros países.

Todos estos intentos golpistas o golpes consumados, fueron contra los gobiernos y dirigentes que, sin cambiar la matriz capitalista extractiva y de inclusión por vía del consumo, tocaron intereses de los sectores más concentrados del capital para elaborar políticas de distribución del ingreso y ampliación de derechos para los sectores históricamente postergados de nuestras sociedades. Sin dejar de ser críticos, sabiendo de complejidades y debates abiertos en el seno de los pueblos, sabemos que detrás de esta política desestabilizadora, se pretende inaugurar una nueva larga noche, donde lo que domine la escena sea el profundo odio racista, machista y clasista que estas élites siempre tuvieron. Desde estas críticas, sabemos que las diferencias de las mayorías populares, las resolvemos entre las mayorías populares y nunca jamás validando la intervención siempre violenta de las parasitarias oligarquías minoritarias.

Los pueblos nuestroamericanos, del abya yala, nos enfrentamos a un desafío enorme pero urgente: construir, desde cada una de nuestras comunidades, alternativas políticas que nos permitan superar las limitaciones que presentaron los proyectos progresistas, tanto en sus modelos económicos como en sus formas de construcción de poder. Desde el trabajo de cada comedor comunitario, cada cooperativa de trabajo, cada taller textil, cada espacio educativo nace nuestro sueño de una América Latina liberada. Con la autonomía como eje, nuestro horizonte es construir espacios que permitan articularnos y fortalecer, desde la multiplicidad de experiencias y diversidad que somos, el poder popular que le ponga un freno definitivo al avance imperialista en nuestra región.

En el éxito del golpismo, radica la peor de las miserias para nuestros pueblos. En Bolivia, la tarde del domingo inició una nueva etapa de persecución y violencia abierta contra el pueblo indígena, las mujeres, disidencias y toda militancia popular. Estos avances de la derecha consolidan los mejores escenarios para la desarticulación de toda nuestra organización, de toda nuestra capacidad de movilización, de toda nuestra fuerza y de toda la conciencia popular que (con muchos errores y algunos aciertos) hemos alcanzado luego de tantos años de resistencia.

En las victorias golpistas, naufragan nuestros sueños y esfuerzos cotidianos por la construcción de un continente y un mundo donde la violencia y el odio entre hermanes desaparezcan definitivamente. Donde la libertad y autonomía para los pueblos naciones indígenas, la tierra para las campesinas, el techo para los obreros y el pan para nuestros pibes, sean la base para construir una comunidad digna articulada por el amor y la solidaridad entre hermanes.

Para darle un fin al silencio de cada ser vivo que lucha por la igualdad y la dignidad de cada ser vivo que habita en este mundo a partir de hoy y como lo venimos haciendo decimos basta. Estrechando nuestros lazos en apoyo a todo aquellos que lo necesiten hoy y siempre para que logremos el cambio.

¡Hermana Bolivia no estás sola!

¡Jallalla!